miércoles, octubre 24

La buena compañía

Hace unos cuantos meses cayó en mis manos un libro que pocos podrán recordar no leer con ansiedad. Sin embargo, es una ansiedad de saber y no querer saber, pues al ir pasando páginas sientes un irremediable final que ojalá pudiera haber sido evitado.
Gabriel García Márquez retrata con increíble exquisitez lingüística la historia de los Buendía a través del tiempo, combinando la realidad de una época con elementos fantásticos, haciendo la síntesis perfecta para configurar el llamado realismo mágico. Con dicha corriente estética, los autores hispanoamericanos lograron romper con el realismo tradicional, manteniendo a la vez la trama verosímil, consiguiendo así una identidad propia diferenciada de la de su pasado colonial.
Cien Años de Soledad gira en torno a dos temas obsesivos, el tiempo y la soledad, que engullen al lector y lo hacen trasladarse al instante a un Macondo que atrapa entre sus muros a las personas y cambia con ellas. De esta forma, gracias a una cronología lineal constante y a repetidos flashbacks, el lector puede recorrer las calles del Macondo prehistórico y arcádico, del tribal, del feudal, del de la colonización española, del del poder militar y finalmente del de la prosperidad de la belle époque y la industrialización.
El escritor, echando mano de una imaginación aparentemente ilimitada, incorpora personajes al árbol genealógico de los Buendía con precisión y soltura, hasta conferir a esta familia un cierto carácter circular en la que los hechos se repiten y la familia parece estar avocada al fracaso y al abandono y a las colas de cerdo. Es inevitable sentir cierta tristeza al ir leyendo el libro, pues logra atrapar al lector entre sus páginas hasta trasmitir esa creciente sensación de rechazo a salir de la casa, de temor por las colas de cerdo, así como de la fascinación de Aureliano Buendía cuando le llevaron a conocer el hielo.
El pasado 6 de marzo García Márquez cumplió 85 años, y fue el día en el que Cien Años de Soledad se publicó como libro electrónico. Será la cuarta obra del autor colombiano en edición electrónica, pero a pesar de que Macondo se mude al ciberespacio, seguirá siendo el mismo en el que la llegada del primer tren le venga demasiado grande. Una se pierde entre las páginas de un libro como éste y realmente siente envidia de la increíble precisión y disposición de las palabras, de laforma en la que, sin quererlo, el autor ya te ha contado una vida entera de un personaje y ya va por la siguiente.
A través de la interpolación de historias, al acabar el libro dan ganas de ir a conocer a todos y cada uno de los componentes de la gran familia, evitar su muerte, y dejar que su historia continúe.
Sin embargo, y aunque nos pese decirlo, los libros están avocados a un final.
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Esto es un artículo que escribí para un periódico sobre este maravilloso libro. No lo había publicado aquí, y hoy, hablando de libros, he recordado esta gran obra maestra y me he preguntado, ¿cuándo habremos de volver a leer algo tan grande como ésto?



1 comentario:

Miércoles dijo...

He leído dos libros de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempo del cólera, recuerdo que me quedé con ganas de más, sobre todo con el último.
Tu entrada me ha devuelto esas ganas de trasladarme a Macondo, quizá busque entre los libros de la librería y lo retome donde lo dejé.
Hacía tiempo que no te leía, un placer volver a hacerlo y además hablando de uno de mis escritores favoritos. Un beso.