martes, diciembre 6

Mis calmantes son mis penas, mi terapia es el silencio, mi alegría oír tu voz.



Cenar como en los viejos tiempos, y después al bar, a echar la noche, que nos lo abren sólo para nosotros. Puertas cerradas, olor a tabaco, al porro que nos está liando el dueño del bar, conversaciones de esta vida que es muy puta, de violadores, sexo, hombres, y mujeres en general. De fondo, Manu Chao y Benito Kamelas. Botellas de cerveza que no caben en la mesa, risas y más comida para matar el hambre. Y de postre, esos besos tuyos cerveceados que tanto me gustan. No hay nada mejor que la buena compañía. 
Y sí, no cambiamos ni un solo minuto

3 comentarios:

Dan♥ dijo...

me encanta<3

Mandarina dijo...

Cerveza para matar el hambre :)

Julia de Miguel dijo...

vivo por y para esas noches :) dan las mil en la calle y nos hemos bebido la ciudad y la de al lado, luego cuando llegas a casa (si llegas) te invade un hambre y una felicidaddd.. ♥
hacía tiempo que no comentaba por aquí, espero que te vaya todo bien :) un beso