martes, junio 7

hurricane

Era de una belleza espectacular, su pelo castaño y sus ojos color miel enamoraban a cualquiera. Su acento inglés conseguía erizar el pelo de cualquier chica que supiese ver más allá de las meras apariencias y su contradictoria personalidad contrastaba con sus andares antes acompasados y melodiosos. Era pura armonía cuando sus dedos rozaban un stradivarius, la única cosa que le hacía sonreír, pero tenía en su boca una mueca de rebeldía irresistiblemente besable. Pero esto nadie lo sabía, él no salía a la calle, no andaba, hablaba para lo justo y necesario, y apenas podía respirar por sí solo, se limitaba a refugiarse en las notas de un violín marchitado con los años que avivaban el poco corazón que le quedaba. Esta es la historia de cómo un simple cinturón de seguridad decide la suerte de las personas. Los futuros a veces, tienen una forma de romperse en la mitad que duele, duele mucho. Sino preguntádle al chico del stradivarius. 

2 comentarios:

September dijo...

'Stradivarius', siempre me gustó como sonaba esa palabra (:
Y el título me recuerda enormemente a la grandiosa canción de 30STM: Hurricane (:

¡Espero que todo vaya genial!

marta dijo...

Puufff entrada super trsite y digna de reflexionar.