miércoles, febrero 9

That's life.

Cuando somos niños, soñamos con cosas pequeñas, sencillas… un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto. Cuando nos hacemos mayores, nuestros sueños cambian con nosotros, se vuelven complejos. Y de repente, la muñeca de trapo se convierte en un vestido nuevo, con el que cruzar un océano a 10.000 metros de altura para deslumbrar a tu marido en un viaje sorpresa. Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque la realidad, a menudo, es radicalmente distinta a como uno cree que es. Las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones, ni mucho menos los sueños. Y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio. Lo que uno cree que es negro, puede ser blanco, y lo que uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del arcoiris. Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo van a terminar.  
(Los hombres de Paco)

3 comentarios:

Capitán Dido, de nombre Hund dijo...

Así es, por eso no se ha de pensar demasiado, se ha de vivir el presente y poco más.

Rafael Garcia dijo...

Hola, actualizé mi blog, pasate si quieres y echale un vistazo ;) Un beso!

Miércoles dijo...

En el fondo seguimos siendo niños y, en mi opinión es mejor vivir el momento, el final ya vendrá, si es malo al menos habremos lo hemos disfrutado.
Jajajaj es todo un halago que me digas que escribo bien, tan solo trato de expresar lo que siento y respecto a lo de la edad tengo 19 y 2 mesecillos jajaj
Gracias por comentar ;)